La Bodega Pagos de Matanegra, situada en Olmedillo de Roa, en pleno corazón de la Ribera del Duero, celebró su Fiesta de la Vendimia, convirtiendo un día de trabajo en la viña en una experiencia cargada de emociones, tradición y cultura del vino. Entre racimos de tempranillo de viñas viejas y copas brindando, se respiró la esencia de un proyecto que combina pasión, respeto a la tierra y un firme compromiso con la excelencia. El placer del vino no solo reside en la botella sino también en el contexto en le que se disfruta, en este caso los 3 vinos catados, la Ribera del Duero y la Amistad. Estos 5 elementos crean una experiencia única:
- Los Tres Vinos; Paraje Tabaneras, Finca Valentina y Matanegra Crianza, representan la diversidad y el viaje del descubrimiento. Tres etiquetas que marcan un momento especial. Cada uno ofrece un perfil único de aromas y sabores, invitándote a explorar la complejidad del mundo vinícola.
- La Ribera del Duero: Como región vitivinícola ofrece vinos con una identidad marcada, que reflejan su clima extremo y su historia. Al amar un vino de esta región, no solo aprecias una bebida, sino también el esfuerzo de los viticultores, la tierra y la cultura que lo hicieron posible.
- La Amistad: Es el ingrediente secreto. El vino es una bebida social por naturaleza. Compartir una botella con amigos transforma un simple acto en un ritual de conversación, risas y conexión. Es un catalizador para crear recuerdos duraderos y fortalecer vínculos, elevando la experiencia de algo puramente sensorial a algo profundamente humano.
El sueño de un proyecto boutique, con alma
Hace una década, José Luis Escudero y sus socios, César y Uli Díaz, comenzaron este sueño en el que hoy se levantan 25 hectáreas de viñedo viejo, algunas cepas con más de 100 años de historia. Con una producción limitada —alrededor de 80.000 botellas anuales—, Pagos de Matanegra se presenta como una auténtica bodega boutique, donde cada vino se elabora como si fuera una pieza única, respetando los ciclos de la naturaleza y practicando viticultura biodinámica y ecológica. Ya habíamos conocido estos vinos en su presentación nacional, en el pasado Salón de Gourmets
“Lo que nos diferencia es que aquí cada botella tiene detrás una historia y un cuidado especial. No producimos para competir en volumen, sino para emocionar con cada sorbo”, explicó José Luis Escudero durante la jornada, con la serenidad de quien sabe que la calidad es el camino más seguro hacia el reconocimiento.
Una fiesta para celebrar la vendimia
La jornada transcurrió entre visitas al viñedo, explicaciones del proceso de recolección y momentos de convivencia en los que los asistentes pudimos sentir la vendimia como una fiesta compartida. No faltaron los brindis, las charlas entre amigos y la emoción de participar en ese instante único en el que la tierra se ofrece generosa para dar vida a los vinos.
El ambiente reflejó la esencia de Pagos de Matanegra: cercanía, pasión y autenticidad. Los propietarios, siempre atentos y próximos, compartieron anécdotas, detalles del trabajo diario y su visión de futuro para la bodega. Un proyecto que nació como sueño personal y que hoy se ha convertido en una referencia para entender la Ribera del Duero más auténtica y singular.
La fiesta de la vendimia en Pagos de Matanegra fue no solo una celebración de los viñedos y el vino, sino también una reivindicación del valor de la tradición, la paciencia y el amor por la tierra llevado directamente a la copa.
“Esto no es solo una vendimia, es una manera de compartir con quienes nos visitan lo que significa nuestra tierra y nuestro trabajo diario. Queremos que la gente se sienta parte de nuestra familia”
Palabras de José Luis Escudero mientras brindaba con los presentes
El carácter de los vinos
Durante la celebración, los asistentes tuvieron la oportunidad de probar los vinos más representativos de la casa:
- Paraje Tabaneras, elaborado con viñas de 80 años y criado 18 meses en roble francés, con un perfil elegante y complejo.
- Finca Valentina, un vino de intensidad y estructura que concentra la esencia de la Tempranillo de altura.
- Matanegra Crianza, fresco y equilibrado, una opción que refleja el potencial propio de los grandes tintos de Ribera del Duero.

Cada vino se mostró como un retrato sincero de la tierra, del clima extremo y del esfuerzo diario en el viñedo. “Trabajamos con viñas que han visto pasar generaciones y que hoy nos dan uvas irrepetibles. Nuestro papel es acompañarlas con respeto para que expresen todo su carácter”, destacó Uli Díaz, emocionado al comentar el momento especial de catar un vino sabiendo que proviene de cepas centenarias.
Una experiencia que trasciende la copa
La fiesta de la vendimia en Pagos de Matanegra dejó claro que el proyecto de esta bodega no se limita a elaborar vinos, sino a contar historias embotelladas, a crear memoria colectiva en torno al viñedo y a dar valor a una Ribera del Duero auténtica, trabajada con paciencia y respeto.

“El vino es tiempo convertido en emoción. Tiempo de la tierra, tiempo del cuidado, tiempo de espera. Hoy hemos compartido ese tiempo con vosotros, y eso es lo que hace del vino algo único”.
Palabras de Uli Díaz a los asistentes
Una jornada que reafirmó que en Pagos de Matanegra la vendimia es tanto un trabajo como una celebración, un rito compartido que pone en valor la unión entre tradición, naturaleza y personas.
Para quienes deseen descubrir estos vinos en primera persona, la bodega dispone de tienda online desde su página web oficial, donde es posible adquirir cada una de sus etiquetas y disfrutar en casa de estos auténticos tesoros de la Ribera del Duero.







