La Fábrica ubicado en la calle San Juan, 3, Burgos, recomendado por las guías Repsol y Michelin, es la propuesta más informal del chef Ricardo Temiño, con la que lleva conquistando a propios y cada vez más extraños, desde hace más de once años, junto a su compañera de sala y vida, Cristina Lázaro. Una cocina que refleja el esfuerzo, la dedicación y la pasión por el producto local y de mercado que puede disfrutarse a través de una suculenta carta o de un atractivo Menú de Temporada (de martes a viernes en horario de comidas por 29’50 €), con un recetario tradicional actualizado y algún guiño internacional.

El burgalés es un amante de las legumbres y de los platos de cuchara en general, que no faltan ni en esta sala ni en su estrella Michelin Ricardo Temiño Restaurante, con su elegante versión de la Olla Podrida. Para celebrar el Día de las Legumbres, el 10 de febrero, nos sentamos en La Fábrica para disfrutar de unas Verdinas con carabinero (19 €), un fuera de carta que borda, de esos que hacen volver, y que estará disponible hasta finales de marzo.
La Fábrica
Sí, es una cocina común con dos conceptos en un mismo espacio, para públicos y/o momentos diferentes… y bien merecen una parada de camino al norte o la visita ex profeso. El restaurante ofrece una atmósfera acogedora donde el ladrillo visto y la luz tenue invitan a una sobremesa pausada.
La Fábrica es el reflejo de la madurez creativa de Ricardo: un lugar donde la materia prima es sagrada y cada plato cuenta una historia de pasión por el oficio. Es, sin duda, una parada obligatoria para quienes buscan la excelencia en el corazón de Burgos.

Ricardo Tremiño
Ricardo Tremiño ha consolidado a La Fábrica como un referente imprescindible de la gastronomía burgalesa, transformando un espacio de estética industrial en un templo del sabor contemporáneo. Su propuesta se define por un equilibrio magistral entre el respeto absoluto al producto de proximidad y una técnica depurada que actualiza el recetario castellano sin desvirtuar su esencia.
un lugar donde la materia prima es sagrada y cada plato cuenta una historia de pasión por el oficio
Ricardo Tremiño
La cocina de Tremiño destaca por la limpieza de sus sabores y una honestidad poco común. En su carta, los guisos tradicionales conviven con presentaciones de vanguardia, donde cada textura y temperatura están milimétricamente cuidadas. No es solo técnica; es una cocina con alma que prioriza el disfrute del comensal por encima del artificio.
El restaurante ofrece una atmósfera acogedora donde el ladrillo visto y la luz tenue invitan a una sobremesa pausada. La Fábrica es el reflejo de la madurez creativa de Ricardo: un lugar donde la materia prima es sagrada y cada plato cuenta una historia de pasión por el oficio. Es, sin duda, una parada obligatoria para quienes buscan la excelencia en el corazón de Burgos.







