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La Pulpería de Mila: el emotivo tributo de Grupo Oter a la cultura gallega en la capital

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La Pulpería de Mila, surgida en 2011 como un tributo personal de Gerardo Oter a la maestra pulpera Mila, oriunda de O’Carballiño y con más de 40 años de experiencia en el arte del pulpo, refleja la misión del grupo en ofrecer autenticidad y excelencia en la cocina de corte tradicional.

Este proyecto, más que un restaurante es un homenaje continuo a la herencia gallega que toma forma de la mano la pulpera Dosi García, quien cocina el pulpo de manera tradicional, preservando las técnicas aprendidas en su infancia, y el equipo de cocina de Roberto Canlas. Con un marcado acento galaico, la cocina y ambiente marinero de La Pulpería de Mila transporta al comensal a las auténticas tabernas gallegas, brindando así un pedacito de Galicia en pleno corazón de la capital.

Situado en la calle Lagasca, 11, junto al Parque del Retiro, este restaurante celebra los auténticos sabores gallegos al traer a diario excelentes productos y materias primas de diferentes regiones.

El pulpo, proveniente de O Grove, destaca como el auténtico protagonista de su cocina. Además, ofrece una variedad de delicias, desde mariscos frescos de Mariscos Laureano hasta pescados seleccionados en la prestigiosa lonja de Vigo (Horesmar), patatas gallegas de Xinzo de Limia y carnes de primera calidad.

Bajo la batuta del chef Roberto Canlas, La Pulpería de Mila sitúa en un lugar de honor dentro de su carta al pulpo. Preparado en una auténtica pulpera de cobre por la experta Dosi García, este producto se puede disfrutar de diferentes formas: de manera clásica, a la gallega con sus cachelos, o a la brasa con alioli suave, así como en diversos platos más elaborados.

Así, aunque el pulpo es un gran protagonista, la oferta de productos gallegos se extiende a otros platos imperdibles, como su selección de quesos, la empanada de la aldea – diferente cada día-; tortillas, que el restaurante propone en su versión clásica, de Betanzos con cebolla pochada, así como en elaboraciones más creativos como la tortilla de merluza de pincho y puerro confitado.

Cada bocado, se convierte así en una auténtica experiencia gastronómica que resalta la riqueza culinaria de esta rica región.

Así mismo, su sección de mariscos presenta exquisiteces como zamburiñas, almejas de la Ría de Arosa, gambas de costa y carabineros a la parrilla. Los arroces al caldeiro y una variedad de pescados y carnes completan las opciones. Entre sus pescados, destacan la merluza a la gallega, el rape de tripa negra asado y el rodaballo salvaje. La oferta cárnica, incluye opciones como el solomillo a la parrilla y la chuleta de vaca gallega de proveedores como Carnes Rubia.

Como en todos los restaurantes de Grupo Oter, los postres se convierten en una parte imprescindible de la experiencia, ya que son elaborados con esmero y de manera artesanal en el obrador. Destacan elaboraciones como la quesada gallega y el clásico arroz con leche, así como opciones más refrescantes como el sorbete de manzana verde y aguardiente de Ribeiro.

Eleva la experiencia su carta líquida, con una selección de aperitivos, cócteles, espumosos y vinos de diferentes regiones de España, teniendo Roberto Martínez, sumiller del restaurante, una clara predisposición hacia los vinos gallegos, como el Albariño Granbazán Ambar y el Pazo de Señorans Selección de Añada.Además de explorar las riquezas de las Rías Baixas, la carta abarca otras zonas y denominaciones gallegas como Ribeira Sacra y Ribeiro y también otras regiones nacionales como la Ribera del Duero, Rioja o Rueda, entre otros. Esta cuidada selección brinda a los comensales una completa travesía por la tradición vinícola de Galicia y de otras regiones de España.

Con una cocina a la vista desde la calle, donde destaca la emblemática olla de cobre para cocer el pulpo, el restaurante se distribuye en diversas áreas con capacidad para atender hasta a 140 comensales. Entre los espacios, se encuentran una acogedora terraza, ideal para los meses de verano, una barra a la entrada con mesas altas -perfectamente dispuestas para un tapeo más informal-, un salón principal, y dos reservados en la planta baja con capacidad para 30 y 20 personas respectivamente. Todo ello envuelto en una decoración acogedora y familiar, de aires marineros, basada en los tonos blanco y azul a rayas, que transportan a un puerto pesquero gallego en pleno corazón de la capital.

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