Una obra navideña única en el escaparate de la histórica pastelería madrileña Viena Capellanes
En esta Navidad, Viena Capellanes ha querido sorprender a los madrileños con una propuesta que une historia, arte y nostalgia. Desde el 7 de diciembre, el escaparate de su emblemático local en la calle Génova, 4, se ha transformado en un escaparate lleno de magia, al albergar una casa de muñecas diseñada por Lorenzo Caprile. El renombrado modista, quien es además un habitual de la pastelería, ha volcado toda su creatividad y amor por esta marca madrileña en esta impresionante pieza.
El alma del proyecto: Lorenzo Caprile
Para Caprile, quien visita Viena Capellanes casi a diario, este proyecto tiene un significado muy especial. «Es una forma de rendir homenaje a esta casa tan entrañable y a sus productos», comenta el diseñador. Con el objetivo de darle vida a su visión, el creador no dudó en contar con la colaboración de sus amigos de Esmalper, Nacho Llorente y Arancha de Ramón, quienes ayudaron a materializar su idea.

Una casa de muñecas cargada de historia
La obra diseñada por Caprile está pensada para evocar los primeros años de Viena Capellanes, fundada en 1873, y transporta a los visitantes a una tienda de pastelería tradicional de la época. La casa de muñecas consta de dos plantas repletas de pequeños detalles, como si se tratase de un auténtico escaparate de principios del siglo XX. En su interior, se pueden ver diminutas bandejas de pasteles, macarons, roscones y panes, todos ellos elaborados con el mismo esmero y detalle que caracteriza el trabajo del diseñador. Caprile se encargó de personalizar cada elemento, basándose en fotografías históricas de la pastelería.
Un homenaje a la tradición madrileña
Este escaparate no solo rinde tributo a los primeros años de la firma, sino que también busca conectar el pasado con el presente. Antonio Lence, director general de Viena Capellanes, destaca que esta obra es «la ilusión de la Navidad en un escaparate», y subraya el privilegio de contar con el diseño de Lorenzo Caprile para esta edición tan especial.
La casa de muñecas no es la única atracción del escaparate. Junto a ella, también se exhibe una escultura de chocolate creada por el maestro pastelero de Viena Capellanes, Paco Somoza, quien ha plasmado en chocolate una imagen navideña, representando un misterio y otros elementos típicos de estas fechas. De esta forma, se combina la tradición de la pastelería con un toque artístico propio de la Navidad.
Viena Capellanes: más de 150 años de tradición
Viena Capellanes es una de las pastelerías más emblemáticas de Madrid, cuya historia comenzó en 1873, año de su fundación por D. Matías Lacasa. Posteriormente, la firma fue adquirida por Manuel Lence, quien la gestionó hasta que la familia Lence tomó las riendas del negocio, una gestión que continúa hasta hoy. Actualmente, Viena Capellanes es sinónimo de calidad, tradición y adaptación al cambio.
La compañía cuenta con una red de 26 establecimientos en Madrid, además de un obrador en Alcorcón y casi 40 Viena Córners en diversas empresas. A su oferta de productos artesanales, se suman otros servicios como la Escuela de Cocina y Repostería, el hotel Viena Suites y un servicio de catering gourmet para eventos. Además, la firma ha creado su propia aplicación móvil y página web, a través de las cuales los clientes pueden realizar pedidos de sus productos con el servicio de delivery «My Viena».
Un escaparate que invita a la nostalgia
La casa de muñecas diseñada por Lorenzo Caprile no solo resalta la importancia de Viena Capellanes como un pilar en la historia de la pastelería madrileña, sino que también invita a todos los visitantes a un viaje nostálgico a través de los años. En un escaparate que se renueva cada Navidad, este homenaje a los inicios de la firma se erige como una oportunidad única para disfrutar de una creación artística que fusiona el pasado con la tradición navideña.
Este escaparate se ha convertido en uno de los principales atractivos de la temporada, ofreciendo a los paseantes la posibilidad de admirar una obra única que refleja el espíritu de la Navidad y el arte que se ha cultivado en la historia de Viena Capellanes.







