Vilaboa celebra una jornada cultural única entre palabras, copas y memoria histórica
Más de 200 personas se reunieron el pasado fin de semana en el municipio gallego de Vilaboa para disfrutar de una experiencia singular: ‘100 vinos, 100 libros’, una jornada que combinó literatura y vino en un enclave privilegiado frente al mar, junto a un antiguo horno de cal del siglo XIX.
La iniciativa, celebrada el sábado 27 de julio, convirtió este lugar cargado de historia y simbolismo en un escenario perfecto para maridar palabras con sabores, bajo el cielo de las Rías Baixas. En este entorno, cargado de memoria, los asistentes disfrutaron de catas de vinos con denominación de origen gallega y charlas distendidas con autores y lectoras, todo en un ambiente abierto y participativo.
Lectura y vino como acto colectivo
La jornada no solo fue una celebración de los libros y el vino, sino también una forma de activar el territorio a través de la cultura, apostando por un modelo cercano, accesible y con identidad gallega. Los asistentes compartieron conversación, copas y lecturas entre risas, reflexiones y una brisa que llegaba desde las bateas del mejillón.
El evento, promovido por Paadín Eventos con apoyo del Ayuntamiento de Vilaboa, tenía como uno de sus objetivos reivindicar el patrimonio local como espacio vivo. El antiguo horno de cal, testigo del pasado industrial vinculado a la construcción naval, se convirtió así en un símbolo de conexión entre tradición y cultura contemporánea.
Una propuesta intergeneracional y con identidad gallega
Público de todas las edades se acercó al evento: desde jóvenes que descubrieron la propuesta en redes sociales hasta lectoras habituales del club local. La diversidad de perfiles permitió que la jornada adquiriera un tono cálido, abierto e intergeneracional. “Nunca había vivido algo así, tan especial y tan cerca de casa”, comentaba una asistente. Otro participante destacaba la autenticidad del lugar: “La propuesta es excelente, pero el sitio lo convierte en algo mágico”.
Durante la cita, se ofrecieron vinos representativos de todas las denominaciones de origen de Galicia —Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra, Monterrei y Valdeorras—, lo que permitió a los asistentes no solo disfrutar de la literatura, sino descubrir la riqueza vitivinícola del territorio.

Una cultura que se construye en comunidad
Desde la organización se puso en valor la implicación activa del club de lectura local, que ayudó a dar forma al contenido y movilizar al vecindario. Asimismo, se agradeció la participación de pequeñas editoriales y bodegas, que ofrecieron generosamente sus productos y su presencia para acercarse a un público que valora la cercanía y la autenticidad.
“Este evento demuestra que la cultura no necesita grandes escenarios ni presupuesto millonario: necesita raíces, emoción y comunidad”, señalaron desde Paadín Eventos.
También el ayuntamiento quiso resaltar el modelo de cultura que busca fomentar en el municipio: participativa, ligada al paisaje, pensada para todos los públicos. Desde la alcaldía se subrayó que ‘100 vinos, 100 libros’ es una iniciativa que permite “celebrar lo que somos: paisaje, historia, palabra y producto local”.
Vino, palabra y territorio: un modelo que quiere consolidarse
La primera edición de este evento cultural ha sido valorada de forma muy positiva tanto por los participantes como por las instituciones. El éxito de convocatoria, la conexión con el entorno y la respuesta del público han animado a sus promotores a pensar ya en próximas ediciones.
‘100 vinos, 100 libros’ nace con vocación de continuidad, con la intención de consolidarse como una cita anual dentro del calendario cultural de las Rías Baixas. Su fórmula, que combina elementos tan arraigados como el vino y la literatura en escenarios de alto valor patrimonial, apunta a un modelo replicable en otras localidades con fuerte identidad local.
Una experiencia sensorial y cultural para recordar
En tiempos de eventos masivos y propuestas impersonales, esta jornada ha demostrado que es posible crear experiencias significativas desde lo pequeño, lo próximo y lo auténtico. El silencio de las páginas y el murmullo del vino se entrelazaron en un entorno donde la historia, la emoción y el paisaje se fundieron en una sola voz.
Además, el evento refuerza la importancia de apoyar proyectos culturales con alma local, que se construyen con los vecinos, miran al territorio y cuidan los detalles. Iniciativas como esta ayudan a poner en valor el patrimonio inmaterial y a generar nuevos vínculos entre las personas y su entorno.

La literatura también se puede brindar
Vilaboa cierra este fin de semana una experiencia que unió palabra y copa de forma original, con una mirada respetuosa hacia la tradición y abierta a nuevos públicos. ‘100 vinos, 100 libros’ ha sido mucho más que un evento: ha sido un brindis compartido por la cultura que nace desde lo rural, crece con la gente y se proyecta al futuro.
Y mientras las últimas copas se vaciaban junto al horno de cal y el sol se ocultaba sobre la ría, quedó la sensación de haber vivido algo único, irrepetible. Porque a veces, leer y brindar en comunidad también es una forma de hacer historia.






